Turbulentos tiempos viven las autoridades eclesiásticas debido a la creciente falta de credibilidad que están experimentando sus estamentos.
Muchos acusan una suerte de doble moral de la iglesia ante los casos de pedofília y relaciones sexuales de algunos de sus miembros, los cuales han quedado en la casi completa impunidad.
Emblemático resulta el caso del fundador de la orden Los Legionarios de Cristo, Marciel Maciel, al cual se le imputan variados ilícitos, entre los cuales destacan el haber sido padre de algunos hijos además de mantener relaciones sexuales con algunos menores.
Resulta ilógico pensar que la orden no tuviera conocimiento de esto, en consecuencia que ya el papa juan pablo II le condenó a pasar sus últimos años en completa meditación y contemplación por los casos que ya se manejaban.
Un castigo un tanto blando,si se piensa que el sr. Maciel jamás enfrentó ningún cargo judicial ni jamás se sentó en el banquíllo de los acusados.
No son pocos los casos en los cuales la iglesia a ocultado crímenes de pedofília. El problema en realidad es otro: la impunidad judicial en la que quedan.
Se razona, con justo mérito, que la iglesia a mantenído una suerte de unidirección. Se siente como garante de defender la vida humana, lo que le ha hecho condenar con todo rigor el aborto y apoyar las condenas judiciales a los ”culpables”, pero sin embargo, ante los casos que afectan a sus propios miembros, han optado por ocultar a los culpables, ya sea trasladándolos a otras diócesis, ó bien, ”condenándolos” a una vida contemplativa.
La crisis a sido de tal envergadura, que incluso a salpicado al papa benedicto XVI, al cual se le acusa de haber colaborado en el ocultamiento de pruebas en décadas pasadas.
No son pocos los padres que ya no se sienten tan seguros de dejar a sus hijos solos con algún cura.
Quizás sea el momento de revisar el actuar proceder y atender a la demanda de la población, la cual exige que la iglesia se comporte como la garante de la justicia.
Muchos han trasladado la discusión al tema del celibato de los sacerdotes. Ciertamente parece ser un tema a abordar, ya que los fieles exigen que quién ejerza como mensajero de la fé, sea una persona idónea. Sería aconsejable revisar los requisítos de ingreso que se le exigen a los postulantes a abrazar la causa religiosa.
Desgraciadamente el problema puede deteriorar en forma irreparable la credibilidad de los fieles. No son pocas las voces que se alzan pidiendo una revisión completa de las bases que sustentan la iglesia católica.
Muchos críticos postúlan que la iglesia católica es más paulísta que cristiana, base sobre la cual se sustenta mucho del quehacer de la iglesia.
Se debe proceder en forma rápida y exaustíva. La creciente proliferación de sectas religiosas no es sino el reflejo de una crisis de identidad de las personas y en una busqueda de respuesta que no encuentra oídos en ninguna parte.
No redituará,bajo ninguna cirscunstancia, la actual política de la iglesia de ser excesívamente blandos con los culpables.
La comunidad cristiana espera respuestas y acciones claras de parte de la iglesia. Que los culpables enfrenten a la justicia y cumplan condena, si es el caso. Lo demás, es política vana y barata.
Autor : Mauricio.
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